ACAPULCO AMIGO DE TIERRA SANTA


ACAPULCO AMIGO DE TIERRA SANTA es una iniciativa eclesial surgida en el año 2003 que pretende facilitar a los fieles en general la Peregrinación a los Lugares Santos: Jerusalén, Belén, Nazaret; así como a la Ciudad Eterna: Roma. Esporádicamente, proponemos otro recorridos en peregrinaciones.
NO SOMOS UNA AGENCIA DE VIAJES. Trabajamos en comunión estrecha con la Custodia de Tierra Santa, particularmente la Comisaría de Tierra Santa en Roma. Solamente somos facilitadores, inspirados por el deseo y la convicción de que TODO FIEL CRISTIANO TIENE EL DERECHO de pisar la misma tierra que santificó Nuestro Señor Jesucristo, y santificada por la predicación de los Apóstoles.
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sábado, 12 de agosto de 2017

NUEVOS DETALLES SOBRE LA TUMBA DE CRISTO

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Nuevos detalles sobre la tumba de Cristo.

Tomado del blog pazybien

Este año entrará en la historia. La tumba de Jesús en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén ha sido abierta, mejor dicho, reabierta. Es la segunda vez, desde 1555, y la primera desde 1809. Y, como las dos veces precedentes, ha sido en ocasión de los trabajos de restauración del edículo.


Mientras el mundo está pendiente de las pruebas de confirmación de la autenticidad del Sepulcro de Jesús, hay un hombre que nos recuerda la realidad: “El acuerdo firmado entre las tres comunidades -griegos ortodoxos, franciscanos y armenios- establece que se procederá a la restauración del edificio actual y no se permitirá llevar a cabo un estudio arqueológico sobre la tumba”. Habla Eugenio Alliata, franciscano de la Custodia de Tierra Santa, arqueólogo y profesor del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, un gran experto en la Basílica del Santo Sepulcro. Por este motivo, formó parte de la restringida lista de invitados que el 26 de octubre por la tarde asistieron a la apertura. Así, ha podido observar y describir lo que ha visto. ¿Qué más sabemos de la tumba ahora?

“La apertura ha permitido verificar y comprender el estado de la tumba, mientras que el monje Maximos Simaios, el último que la vio en 1809, daba solamente una somera descripción”, explica. “Creo que la novedad principal es la observación directa, que ha confirmado y enriquecido la descripción -continúa el Padre Alliata- sobre todo porque los instrumentos de medida no permitían hacernos una idea perfecta. ¡Todo debe ser verificado a través de una observación directa!”.
 

Una vez retirada la losa de mármol y quitados los escombros que estaban debajo, se ha encontrado una segunda losa de mármol. “Rota en toda su longitud, todavía es reconocible una cruz esculpida. Se trata de un tipo de mármol diferente; es posible que esta losa se remonte a la época de las cruzadas. Con respecto a la cruz, aunque no esté entera, se trata probablemente de una cruz de Lorena”. Continúa, recordando que Goffredo di Buglione, el primer soberano cruzado de Jerusalén, era original de la Lorena. Bajo esta segunda losa gris, que no ha sido levantada, un tercer nivel: la roca original. “Según los instrumentos, el mármol y la roca podían encontrarse a un metro de distancia”, explica el Padre Alliata. De hecho, también la profesora Moropoulouu está sorprendida: no se esperaba la roca tan cerca del mármol. No obstante, como recuerda el arqueólogo, “según las descripciones precedentes, su presencia era clara y evidente”. De hecho, como se puede leer en Informes sobre la restauración del edículo del Santo Sepulcro de Maximos Simaios, “el arquitecto, confiando en mis indicaciones, abrió una parte del Santísimo Sepulcro (…) Y se encontró elevado hasta la misma lápida de mármol, teniendo como cubierta dos mármoles sobre la parte meridional y (…) todo el lado septentrional del divinísimo Antro está constituido de roca natural”. Pero, ya en 1.555, Bonifacio de Ragusa recordaba el momento en el que “se tuvo que levantar necesariamente una de las tablas de alabastro que cubrían el Sepulcro” y “se abrió a nuestros ojos la vista del Santísimo Sepulcro del Señor” (Liber de perenni cultu T. S., 279-80, 25 de agosto de 1555). Pero Arculfo, obispo galo que fue en peregrinación a Tierra Santa en el siglo VII, ya había hablado mil años antes. Y Adamnano de Iona, obispo irlandés, que refiere las consideraciones en su De locis Sanctis (1:2) del 670. Describe una “habitación cortada en la roca” donde “el pavimento de la habitación es más bajo que el sepulcro verdadero”.

Según el Padre Eugenio, se esperaba encontrar el lecho funerario basándonos en los testimonios antiguos. La sorpresa ha sido “haberlo encontrado de repente, así, tan alto. Hay casi treinta y cinco centímetros entre la cima de la roca original y el pavimento moderno. Sería interesante comprobar a qué profundidad se encuentra el suelo original. Esto nos permitiría entender mejor la estructura de la propia cámara”.
 

El Padre Eugenio se lamenta de que no se haya recurrido a los arqueólogos y a su metodología para su apertura. “Ningún arqueólogo ha intervenido, ni griego, ni franciscano, ni israelita. Ninguno”, recuerda. En el espíritu de la pobreza que lo caracteriza, rechaza, sin embargo, quedarse en su frustración. Toma nota y vuelve a sus observaciones.

“Existen diversos tipos de cámaras funerarias talladas en la roca -explica Alliata- pero no estamos seguros de qué tipo se trata en este caso”. “Hoy podemos excluir la posibilidad de que se trate de una tumba tipo kokhim -literalmente “horno” en hebreo- esto es, una cavidad excavada en la roca del tamaño de un cuerpo”, como un lóculo contemporáneo. Según él, la apertura de la tumba confirma que “se trata de un tipo de tumba tipo banco, sobre el cual el cuerpo era depositado”. La estructura recuerda la de un arcosolio: un nicho rematado por un arco, a su vez excavado en la roca. En este nicho, se depositaba el cuerpo sobre un banco. Aunque efectivamente el arcosolio existiese en aquella época, el Padre Alliata sugiere la hipótesis de que se pueda, sin embargo, tratar de un tercer tipo de tumba. Según el arqueólogo “para llegar a una conclusión más fiable haría falta conocer muchos más detalles sobre lo que queda de la roca original”. Sin duda, todo lo que ha sido sacado a la luz y atentamente documentado será puesto a disposición de los arqueólogos. Pero la observación directa de la roca que queda al norte del banco funerario y del lado del banco mismo habría sido realmente instructiva.


¿Cuándo podrán los arqueólogos finalmente hacer valer su metodología? Todo lo que ahora se sabe es que el trabajo de restauración deberá concluirse en marzo de 2017 como muy tarde. A pesar de todo, la profesora Moropoulou ha manifestado a los diferentes jefes de las Iglesias que una nueva fase de los trabajos debe ser planificada, con el objetivo de completar toda la tarea realizada y, por otro lado, para poner fin a las filtraciones que provienen del subsuelo: toda la pavimentación alrededor y dentro del edículo tiene, por este motivo, que ser levantada.

Por el momento, sin embargo, hay que conformarse con las hipótesis. Solo hay una certeza: hay un banco, luego no se trata de una tumba tipo kokhim.

Pero ciertos detalles no pasan desapercibidos para el ojo experto del Padre Alliata. El arqueólogo considera que esta gruta es demasiado estrecha para ser una clásica tumba de arcosolio. Piensa entonces en una estructura especial “que no se corresponde con un tipo concreto”. ¿Cuál sería la explicación? Martin Biddle, autor del manual de referencia La Tumba de Cristo (1999) (El Misterio de la Tumba de Cristo), hizo una suposición. Pensaba que la cámara hubiera sido dividida en dos partes por un muro construido en la época de Constantino. De este modo, la estrechez de la habitación sería debida a la presencia de este muro entre un banco (el de Jesús) y el resto de la cámara, en la cual se habrían debido encontrar otros dos bancos. “Señala Biddle que la tumba estaba formada por tres bancos, según la estructura clásica, sobre los cuales se encontraban unos nichos, tipo kokhim”, explica el arqueólogo del Studium Biblicum Francescanum. “Normalmente, una vez cortada la cámara, los kokhim se iban excavando cuando fuese necesario”. Pero, aunque “los kokhim podían no haber sido todavía excavados”, esta hipótesis ya no es creíble: la altura del muro-pared de roca original aún presente frente al lecho funerario de Jesús es la prueba. El Padre Alliata confirma que “la hipótesis de Biddle no es correcta. Es posible verificarlo gracias a la altura de la roca original que constituye el muro sur de la cámara funeraria” y que alcanza una altura de unos dos metros.

Otra hipótesis es aquella de que una tumba nunca está terminada, como los Evangelios. Según la descripción que en ellos se nos da, era nueva y utilizada por primera vez. De hecho, “(José) lo envolvió en una sábana y lo depositó en una tumba excavada en la roca, en la cual nadie había sido enterrado todavía” (Lucas 23,53) y “lo puso en su tumba nueva, que había sido excavada en la roca” (Mateo 27,60). Esto explicaría el porqué de la presencia de un solo banco puesto a un lado de una habitación muy estrecha; estrecha porque incompleta, no excavada completamente.

En Jerusalén existe una tumba con las mismas características de estrechez. Se encuentra en la necrópolis llamada Tumba de los Profetas sobre el Monte de los Olivos. ¿Y si la tumba de Jesús hubiese formado parte de una necrópolis mayor? Otro ejemplo, también en Jerusalén, proporciona un elemento más: las tumbas de Aceldama en el valle de Hinom. En esta necrópolis “las tumbas arcosolio habían sido construidas en corredores muy estrechos”, explica el Padre Alliata.

Muchas otras cuestiones hacen discutir a los expertos. ¡Muchas otras cosas pueden ser descubiertas todavía! El tipo de tumba y la estructura de la Cámara no son una pequeña parte. Por ejemplo, ¿se trataba de una sola habitación o eran dos? El Padre Alliata explica las diversas posturas sobre el tema: “La idea más antigua, y también la más acreditada, es la del Padre Vincenzo O.P. y de otros investigadores. Según ellos, las habitaciones serían dos: aquella en la que se lloraba al difunto y aquella donde se preparaba el cuerpo. Pero el Evangelio demuestra lo contrario: desde el exterior de la tumba era visible el interior. Es la idea de Bagatti y de Biddle: esta habitación no era cerrada”.
 

Otro hecho llama la atención de los investigadores. De la habitación, quedan en pie sólo las paredes situadas al norte y al sur. ¿Quién ha cortado literalmente en dos la cámara funeraria? Según algunos, los culpables serían los persas. Pero el Padre Alliata se remonta a los textos y explica que “Arculfo, en 670, hablaba del “techo de esta cámara”. Cómo, entonces, podría haber sido destruido por los persas en el año 614, si Arculfo lo ve cincuenta años después?” A no ser que se quiera poner en discusión el trabajo de compilación de las fuentes de Adamnano, que afirma citar Arculfo.

Son preguntas aún sin respuesta. Esta histórica apertura de la tumba ha proporcionado, sin embargo, algunas confirmaciones, como el asombroso descubrimiento de la roca viva, lecho funerario de Jesús. El Padre Alliata espera entonces pacientemente poder leer todos los informes y los documentos que la profesora Moropoulou pondrá a disposición de los investigadores. La novedad es que hoy están en contacto directo, entonces quizá tengamos la esperanza de que quizá un día, en ocasión de una nueva fase de los trabajos, se podrán unir las fuerzas de estas dos autoridades al servicio de la ciencia y de un conocimiento mejor de esta famosa tumba.



Por Arianna Poletti | foto: © Marie-Armelle Beaulieu/CTS

Via OFM


207Veces compartido

viernes, 7 de julio de 2017

JERUSALEN: NOSTALGIA DE DIOS

TOMADO DEL BLOG Religión Confidencial. Tribunas

Jerusalén: nostalgia de Dios


07/07/2017 01:00

Un artículo de...


Ernesto Juliá

Después de miles años, Jerusalén sigue en pie; y quizá más floreciente y firme que en otras épocas no tan lejanas. Sus calles llenas de vida, dentro y fuera de la ciudad antigua, perfectamente amurallada; y sus templos y lugares de oración, judíos, musulmanes y cristianos, especialmente católicos, ortodoxos y protestantes, reconstruidos, bien cuidados y llenos de hombres y mujeres en oración.

Después de la muerte y de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, las murallas y los templos de la ciudad han sido arrasados y vueltos a levantar más de seis veces. ¿Tanto molestaba a los poderosos de cada época, el recuerdo hecho piedra del paso del Hijo de Dios por esa tierra?

Los intentos de sepultar las huellas de Jesucristo, enterrándolos bajo templos unas veces paganos, otras mahometanos, no han conseguido el efecto deseado. Dios ha bajado en cuerpo humano a esta ciudad, y el viajero que llega tiene la impresión de que aquí ha dejado su huella viva para siempre.

Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa son testimonio vivo de que todos esos intentos -sangrientos en su mayoría- han conseguido resaltar aun más el paso del Hijo de Dios hecho hombre por las entonces calles de esta “ciudad sagrada”; el paso de Cristo, Dios y hombre verdadero, por la realidad de este mundo.

En el vuelo desde Madrid tuve ocasión de conversar con un matrimonio de fieles judíos. Intelectuales él y ella, profesores. Pronto coincidimos en señalar el vacío de un Dios vivo e interesado en el hombre, que se puede apreciar en el ambiente cultural de nuestros contemporáneos en cualquier país del mundo occidental, y en la conciencia de quienes viven en ese ambiente.

Ellos tenían viva la conciencia de pueblo elegido; y, a la vez, no se maravillaron de que yo les dijera que iba a Jerusalén a llenarme del aroma de Jesucristo. ¿Llegarán un día a reconocer al hombre muerto y resucitado en el Calvario, al Mesías, al Hijo de Dios por ellos esperado?

Pequeños grupos de peregrinos recorren en oración la Vía Dolorosa; llegan a la iglesia del Santo Sepulcro, se arrodillan a la entrada y besan la piedra sobre la que la tradición señala como el lugar donde fue ungido el cuerpo de Cristo antes de ser introducido en el Sepulcro. La besan, apoyan su frente sobre ella, permanecen un rato en oración, como nuevas Marías Magdalenas en espera de ver a su lado a Cristo Resucitado.

Quieren encontrar a un Dios a Quien puedan mirar cara a cara; a un Dios de Quien puedan recibir el calor de una mirada llena de Amor, el calor de su llanto sobre Jerusalén que sigue palpitando en el silencio de los árboles y de las tumbas del Monte de los Olivos. Y saben que cada uno de nosotros somos Jerusalén.

El clamor del pueblo nacido de la fe de Abraham está viva en las salmodias de los haredim que entonan sus plegarias en los túneles del Muro de las Lamentaciones, y en el silencio de la Explanada del Templo. En sus salmodias parece renacer a cada nota la nostalgia de Aquél en Quien esperó Abraham y anheló ver su día; de Aquél que les prometió Moisés; de Aquél a quien cantó en añoranza esperanzada el rey David.

Los viernes al comenzar la tarde, hombres y mujeres musulmanes suben a la Explanada de la Mezquita a adorar. Y en sus oraciones se siente el clamor de la nostalgia de todos los seres humanos que desde la expulsión del Paraíso anhelan volver a encontrarse con Dios que les hable de Tú a tú, que les ame, que les esté cercano como un padre, una madre.

Siguiendo el camino de todos los peregrinos entré en la cueva del Sepulcro; me arrodillé, besé la losa sobre la que descansó el cuerpo muerto de Cristo, y salí de la iglesia acompañado por el Corazón de Cristo Resucitado.

Cristo sigue caminando, llorando, muriendo y resucitando en Jerusalén. ¿Lo encontrarán todos los que, quizá sin saberlo, le buscan en las calles de esta “ciudad sagrada”?

ernesto.julia@gmail.com


domingo, 25 de junio de 2017

LA PEREGRINACION A TIERRA SANTA, SUEÑO DE TODO CRISTIANO

La peregrinación a Tierra Santa, sueño de todo cristiano
Mensaje de Fray Artemio Vítores


A los peregrinos que han ido a Tierra Santa o anhelan ir dejadme que os recuerde algunas cosas maravillosas...


Por: Fray Artemio Vítores González, ofm | Fuente: Tierra Santa Evangelicemos Juntos 

Queridos amigos peregrinos: ¡El Señor os de Su Paz!

Sé que Tierra Santa, Jerusalén y el Santo Sepulcro están en lo más profundo de vuestros corazones. Dejadme que os recuerde algunas cosas maravillosas.

Cada uno de los Lugares de Tierra Santa son testigos y hablan de Cristo. El cristianismo se fundamenta en una revelación histórica. Por eso – decía Pablo VI - “junto a la “historia de la salvación” existe una “geografía de la salvación”. Los Santos Lugares tienen el gran valor de ofrecer a la fe un sostén indestructible, permitiendo al cristiano ponerse en contacto directo con el ambiente, en el cual “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14)” (Nobis in animo). Aquí se camina siguiendo las huellas de Jesús, nuestro Salvador. Tierra Santa – añade Pablo VI - es “patrimonio espiritual de los cristianos de todo el mundo, los cuales desean visitarla, en pía peregrinación, al menos una vez en su vida, para apagar su devoción y expresar su amor al Dios hecho niño en Belén, al divino adolescente y trabajador en Nazaret, al divino maestro y taumaturgo a través de toda la región, al divino crucificado en el Calvario, al redentor resucitado del sepulcro que se encuentra en el Templo de la Resurrección” (Nobis in animo).

Jerusalén, para un cristiano, es el corazón de Tierra Santa, la síntesis de la acción de Dios en favor de los hombres. Lo dice con palabras emocionadas Juan Pablo II: “¡Cuántos recuerdos, cuántas imágenes, cuánta pasión y qué gran misterio envuelve esta palabra: Jerusalén!... ¡Cuántas veces, en los libros históricos, en los Salmos, en los Profetas, en los Evangelios, resuena el nombre de Jerusalén, siempre amada y deseada, pero también vituperada y llorada, pisoteada y resucitada, amonestada, consolada y glorificada. En verdad, ¡es una ciudad única en el mundo!”. Todos, como Jesús, queremos subir a Jerusalén. Es un camino difícil, pero hay que decidirse: Jesús, “estando para cumplirse los días de su elevación, tomó la decisión irrevocable de subir a Jerusalén” (Lc 9,51).

El centro de Jerusalén es el Santo Sepulcro: en este lugar se manifiesta de un modo especial la presencia salvadora de Dios, su amor por todos los hombres; es el Santuario “más precioso que existe en el mundo para el corazón del cristiano”, dice Pablo VI. De hecho, la pasión, muerte y resurrección de Cristo es el misterio central del cristianismo y lo que da sentido a nuestra vida. En cualquier otro lugar del mundo la Liturgia dice: “Hoy ha resucitado Cristo”; sólo en Jerusalén podemos decir: “resucitó Cristo de este Sepulcro” o “en este Calvario Cristo fue crucificado”. Sólo si se arrodilla ante la Tumba Vacía, alcanzaremos a oír interiormente el eco de las palabras del ángel a las mujeres: “¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Venid a ver el lugar donde lo colocaron”.



A Tierra Santa sólo se viene con amor apasionado. Ha sido ésta una actitud constante entre los peregrinos a Tierra Santa. Siguiendo el ejemplo de su Padre, los franciscanos, durante casi ocho siglos, ha muerto y han sufrido lo indecible para recuperar los Santos Lugares y hacerlos accesibles a los peregrinos de todo el mundo. Y recuperar y conservar las piedras vivas que son los cristianos, aquellos que nos han transmitido la fe, ellos que son Nuestra Madre.

Conocéis bien los sufrimientos enormes de nuestros hermanos de Siria. Los cristia-nos pueden desaparecer de Tierra Santa. ¡No les olvidéis en vuestras oraciones, como yo os tengo muy presentes en las mías. ¡Acordaos de mí en las vuestras!

Un cordial saludo en Cristo, en la Virgen Madre y en San Francisco".